México aprueba el primer biofungicida de ARN del mundo
Por primera vez, un fungicida no ataca al hongo con químicos: apaga el gen que necesita para sobrevivir. Así lo acaba de aprobar México, tras más de una década de desarrollo.
México se convirtió en el primer país del mundo en otorgar un registro sanitario a un biofungicida basado en ARN. La noticia tuvo fuerte repercusión dentro y fuera del país: es la primera vez que una autoridad regulatoria aprueba un producto de este tipo a nivel global, y el anuncio lo encabezaron el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, y el titular de Cofepris, Víctor Hugo Borja Aburto.
El producto fue desarrollado por GreenLight Biosciences, compañía fundada por el mexicano Andrey Zarur. Según las autoridades, el bioinsumo combate hongos en los cultivos sin dañar el medioambiente ni a los trabajadores del campo.
Hoy el control de hongos en la agricultura depende sobre todo de fungicidas químicos, de contacto o sistémicos, que actúan sobre uno o varios procesos vitales del patógeno. El problema es que muchos de ellos, como los benzimidazoles o las estrobirulinas, atacan un solo punto del hongo, lo que facilita que este desarrolle resistencia con el tiempo.
A eso se suma una presión regulatoria y social creciente para reducir los residuos químicos en los alimentos, lo que ha impulsado el desarrollo de fungicidas biológicos. Sin embargo, estas alternativas suelen ser menos efectivas o más lentas que los productos sintéticos.
Ahí está la diferencia del biofungicida de ARN. En lugar de envenenar al hongo, usa ARN de interferencia para silenciar el gen específico que ese patógeno necesita para vivir. El resultado es un control más preciso, sin alterar genéticamente el cultivo y sin dejar residuos tóxicos en frutos, agua o suelo.
Su límite, por ahora, es la escala: recién comienza su producción comercial y solo cubre algunos cultivos y patógenos específicos, por lo que no reemplaza de inmediato al arsenal químico existente.
El desarrollo del producto tomó más de diez años, con ensayos realizados en México y en otros 20 países. Pese a ese largo proceso científico, Cofepris resolvió la autorización en nueve meses, gracias a la simplificación de trámites.
La comisión también informó que revocó 197 registros de plaguicidas y que prepara un nuevo decreto de prohibición, en línea con la demanda por alimentos con menos residuos químicos.
GreenLight Biosciences invertirá cerca de 100 millones de dólares en una planta de manufactura en la Ciudad de México. Los primeros productos comerciales apuntan a uva, fresa, aguacate y pepino, con planes de sumar maíz y algodón, además de decenas de productos adicionales en los próximos años.