¿Tomates con manchas negras?
La bacteria causante de la “peca bacteriana” en tomates evoluciona hacia cepas más agresivas y evasivas
Una revisión sobre las últimas investigaciones relacionadas con la “peca bacteriana” en tomates liderada por la investigadora principal la Dra. Miryam Valenzuela del Centro de Estudios Avanzados en Fruticultura (CEAF), en una colaboración con el investigador Ariel Herrera-Vásquez de la UNAB, reveló que el agente causal de la enfermedad, Pseudomonas syringae pv. tomato, está evolucionando de formas mucho más complejas de lo que se creía anteriormente.
El Minireview denominado “Revisiting race 1 of Pseudomonas syringae pv. tomato: evolution, effector biology, and host resistance” publicado en la prestigiosa revista científica Journal of Bacteriology, publicado recientemente, advierte que la denominada "Raza 1" de esta bacteria ha logrado una dominancia global al superar las defensas genéticas que los mejoradores de plantas han utilizado durante décadas.
Un arsenal genético en constante cambio
Históricamente, se pensaba que la bacteria simplemente "se ocultaba" de la inmunidad del tomate. No obstante, los investigadores exponen que el éxito de este patógeno radica en su "plasticidad genómica". A través de la transferencia horizontal de genes, la bacteria adquiere nuevas herramientas de ataque de otros microorganismos, lo que le permite no solo evadir el sistema de defensa de la planta, sino también aumentar su agresividad.
Adicionalmente, se ha descubierto que esta bacteria actúa en comunidad, distribuyendo algunas tareas para hacer más eficiente su colonización en la planta.
"Los brotes recientes en Chile, Norteamérica y Europa, que involucran cepas altamente agresivas, sugieren un aumento en la virulencia que debemos abordar con urgencia", destaca la investigación. En campos chilenos, se han observado síntomas graves que incluyen necrosis del tallo y la muerte de plántulas, superando el daño foliar tradicional.
Fotos por Dra. Miryam Valenzuela
Hacia una nueva estrategia de control
El hallazgo subraya que las estrategias actuales de control, basadas en un solo gen de resistencia, son insuficientes ante un patógeno tan versátil. Los investigadores proponen un cambio de paradigma hacia:
1. Vigilancia basada en genómica: Identificar las cepas en el campo mediante su ADN para anticipar brotes.
2. Resistencia diversificada: Integrar múltiples fuentes de resistencia en las nuevas variedades de tomate para que sea más difícil para la bacteria "romper" todas las barreras simultáneamente.
La científica del CEAF, Dra. Miryam Valenzuela, recomienda como medidas preventivas inmediatas que “primero es partir con semillas y plantines sanos, ya que en algunos casos la infección viene de las primeras etapas de la planta. A esta bacteria le gustan las temperaturas medias y la alta humedad, condición que se da principalmente en otoño y primavera”.
Además, indica que “se debe evitar condiciones de alta humedad en los invernaderos, ventilando cuando es necesario y evitar el emboscamiento de las plantas por exceso de fertilización o por plantar a muy alta densidad. Si se mantiene una buena ventilación la incidencia de la enfermedad es baja e incluso plantas con síntomas se pueden recuperar al disminuir la humedad relativa”.
Este trabajo no solo es vital para la industria del tomate, sino que sirve como modelo para entender cómo la selección y la flexibilidad genética moldean la evolución de los patógenos e impacta en la severidad de las enfermedades en nuestros cultivos.
FUENTE CEAF