Science Based Targets Initiative: La ciencia al servicio de la sostenibilidad empresarial

En un mundo donde el cambio climático amenaza con alterar desde los cultivos hasta las cadenas de suministro, la Science Based Targets initiative (SBTi) emerge como un faro de acción concreta.
Esta iniciativa internacional no solo está redefiniendo cómo las empresas abordan sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), sino que también está marcando el camino para que el sector agrícola, tanto a nivel global como en Chile, se alinee con la ciencia y contribuya a un futuro más sostenible. A continuación, exploramos qué es la SBTi, cómo funciona y por qué se ha convertido en un pilar clave para la acción climática empresarial.
Orígenes y propósito de la SBTi
La SBTi nació en 2015 como una alianza entre cuatro organizaciones de peso: el CDP (Carbon Disclosure Project), el Pacto Global de las Naciones Unidas, el World Resources Institute (WRI) y el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF). Su misión es ambiciosa pero clara: ayudar a las empresas a establecer metas de reducción de emisiones que estén respaldadas por la ciencia climática, específicamente para limitar el calentamiento global a 1.5 °C por encima de los niveles preindustriales, como lo exige el Acuerdo de París.
A diferencia de compromisos genéricos, las metas “basadas en la ciencia” se calculan con modelos que determinan cuánto y qué tan rápido deben reducirse las emisiones para evitar los peores impactos del cambio climático. Hasta abril de 2025, más de 6,000 empresas han adoptado metas validadas por la SBTi, y más de 1,000 se han comprometido a alcanzar cero emisiones netas para 2050, reflejando su creciente influencia.
Cómo funciona la SBTi
La SBTi opera como un guía experto para las empresas. Primero, desarrolla metodologías y estándares específicos por sector, desde la agricultura hasta la industria pesada, que permiten calcular metas realistas y efectivas. Luego, las empresas presentan sus objetivos, que son revisados y aprobados por la SBTi si cumplen con los criterios científicos. Este proceso abarca tres tipos de emisiones: directas (alcance 1), indirectas por energía (alcance 2) y las de la cadena de valor (alcance 3), como las generadas por proveedores o el uso de productos.
Un ejemplo clave es la guía FLAG (Bosques, Tierra y Agricultura), lanzada en 2022, que aborda las emisiones específicas del sector agroalimentario, como las derivadas de la deforestación o el uso de fertilizantes. Además, la SBTi fomenta la captura de carbono mediante prácticas como la reforestación o el manejo sostenible del suelo, integrando estas “remociones” en las estrategias de descarbonización.
El rol del sector agrícola a nivel global
La agricultura es un actor crucial en la lucha climática, ya que genera cerca de un tercio de las emisiones globales de GEI. Por ello, la SBTi ha puesto especial atención en este sector. Empresas como Nestlé, Unilever y PepsiCo han adoptado metas validadas que incluyen reducir las emisiones de sus cadenas de suministro agrícolas. Nestlé, por ejemplo, planea cortar sus emisiones a la mitad para 2030, trabajando con agricultores para implementar prácticas más sostenibles. Unilever, por su parte, se enfoca en evitar la deforestación vinculada a sus materias primas.
El desafío no es menor: medir emisiones agrícolas es complejo debido a la variabilidad de las prácticas y la dependencia de procesos naturales, como el metano de la ganadería. Sin embargo, la SBTi ofrece un marco estructurado que combina reducción de emisiones y captura de carbono, lo que permite a las empresas mitigar riesgos climáticos y responder a la creciente demanda de sostenibilidad por parte de consumidores e inversores.
La SBTi en Chile: agricultura y sostenibilidad local
En Chile, un país donde la agricultura y el sector forestal son pilares económicos, la SBTi está ganando terreno. Viña Concha y Toro, una de las mayores exportadoras de vino, se ha sumado a la iniciativa con metas ambiciosas: reducir sus emisiones en un 55% para 2030, abarcando desde el uso eficiente del agua hasta la disminución de fertilizantes en sus viñedos. En el ámbito forestal, empresas como Arauco exploran prácticas alineadas con la guía FLAG, como la reforestación, que no solo produce madera, sino que también secuestra carbono.
Las PYMES agrícolas chilenas también tienen un lugar en la SBTi, gracias a un proceso simplificado que les permite comprometerse sin recursos extensos. Esto es clave en un país vulnerable al cambio climático, con sequías y cambios en los patrones de lluvia que afectan la producción. La presión de mercados internacionales, como Europa, y el compromiso nacional de carbono neutralidad para 2050 refuerzan la relevancia de la SBTi en Chile.
Por qué las empresas se suman a la SBTi
La adhesión a la SBTi no es solo un acto de responsabilidad ambiental; es una estrategia inteligente. Las empresas ganan credibilidad al obtener un sello científico para sus metas, lo que las posiciona favorablemente ante inversores y consumidores. Además, se anticipan a regulaciones más estrictas y reducen riesgos asociados al cambio climático, como interrupciones en la producción. Formar parte de esta red global también les permite compartir conocimientos y soluciones, desde técnicas agrícolas innovadoras hasta estrategias de descarbonización.
Un futuro guiado por la ciencia
La Science Based Targets initiative no promete soluciones mágicas, pero sí ofrece un camino claro y verificable hacia la sostenibilidad. Para el sector agrícola, tanto en el mundo como en Chile, representa una oportunidad de transformar desafíos climáticos en ventajas competitivas. Ya sea produciendo un vino chileno más verde o asegurando que los bosques sigan siendo aliados del planeta, la SBTi demuestra que la ciencia puede ser la mejor aliada de las empresas en la carrera por un futuro habitable.