La fruticultura del futuro será sostenible o no será

29-09-2026

Columna de Opinión: Pía Aranguren. Directora Ejecutiva de Drimys SpA.

La sostenibilidad se ha convertido en una de las principales tendencias que está marcando el desarrollo de los sistemas productivos a nivel mundial. Las políticas internacionales avanzan hacia modelos de desarrollo sostenible, y Chile también está dando pasos en esa dirección. El desafío es evolucionar desde ser un importante exportador de alimentos hacia la consolidación de una verdadera potencia ecoalimentaria, donde la sostenibilidad sea parte central de la forma en que se produce.


Este concepto también se ha tomado los espacios de conversación de la industria agrícola nacional. Seminarios y encuentros incorporan cada vez con mayor fuerza la sostenibilidad como un tema clave para el futuro del sector, como es el caso de la FruitTrade, que se realizará los días 29 y 30 de septiembre, donde la sostenibilidad forma parte de los temas relevantes para la industria frutícola. Desde Drimys estaremos presentes con un stand, donde podremos conversar sobre los desafíos de la sostenibilidad agrícola y las distintas formas de incorporarla a la gestión de las empresas, a través de diagnósticos, asesorías, gestión de riesgos, reportes de sostenibilidad, entre otras soluciones.


Y es que ser sostenible va mucho más allá de cumplir con los requerimientos de una certificación. Significa incorporar este concepto como una estrategia de desarrollo empresarial que permita utilizar de manera más eficiente los recursos naturales y humanos, anticiparse a los riesgos ESG y climáticos, y estar preparados para las nuevas exigencias de los mercados. También implica incorporar innovación y tecnología para tomar mejores decisiones y optimizar procesos, además de construir relaciones de confianza con los distintos grupos de interés, a través de una buena gobernanza y una comunicación transparente.


La fruticultura chilena ha avanzado en este camino, impulsada por su experiencia como industria exportadora, que la ha llevado a adaptarse a las exigencias de los mercados y a mejorar continuamente sus procesos productivos. Sin embargo, hoy el desafío es dar un paso más: incorporar la sostenibilidad como parte de la estrategia empresarial y no solo como una respuesta a las exigencias externas. Esto significa que debe estar presente en los objetivos de la empresa, contar con recursos e inversión para avanzar en esta materia, medir su desempeño a través de indicadores y utilizar esa información para tomar mejores decisiones. No basta con decir que una empresa es sostenible; debe ser capaz de demostrarlo y, sobre todo, de integrarlo en la forma en que gestiona su negocio.


Porque si la industria quiere seguir produciendo, exportando y generando valor en los mercados internacionales, tendrá que ser capaz de adaptarse a un escenario donde la sostenibilidad será cada vez más relevante. Y es precisamente eso lo que plantea el título de esta columna: la sostenibilidad no se trata solo de responder a estándares internacionales, sino de entender que es una estrategia necesaria para asegurar la continuidad y la competitividad de la fruticultura chilena.


Pía Aranguren. Directora Ejecutiva de Drimys SpA.




Más Noticias