El Niño resta cerezas, pero deja agua para al menos tres temporadas en el norte
Isabel Quiroz, fundadora de iQonsulting, estima mermas variables en cerezas, siendo la región de Coquimbo la más afectada, pero advierte que el efecto más profundo del evento será hídrico y de largo plazo.
Las lluvias asociadas a El Niño ya pasan la cuenta a la fruta de exportación chilena. Así lo plantea Isabel Quiroz, directora de empresas y fundadora de iQonsulting y Drimys, quien identifica a las cerezas como la especie más golpeada hasta ahora, con pérdidas que en algunos huertos de la Región de Coquimbo alcanzan el 80%.
El diagnóstico llega en una primavera marcada por precipitaciones poco habituales para la época. Durante octubre, los sistemas frontales afectaron a la zona entre Coquimbo y el Maule, en un mes que especialistas consideran especialmente sensible para la fruticultura por coincidir con la cuaja, cuando la flor se transforma en fruto.
Quiroz conoce de cerca los números del sector: iQonsulting elabora la estimación de exportación de arándanos del Comité de Arándanos de Frutas de Chile, cuya primera revisión de la temporada, con datos al 5 de octubre, ya incorpora los efectos de El Niño.
“El fenómeno de El Niño siempre ha producido mermas en la producción, ya sea por las lluvias durante la floración o previo a la cosecha, por vientos muy fuertes que botan la fruta, y/o calor que aumenta la presión de inóculo de enfermedades y disminuye la fruta exportable. Este Niño no será diferente, incluso el nivel de lluvias puede ser mayor que en eventos anteriores”, explica.
Según Quiroz, se espera menor producción en la fruta que estaba en floración durante las primeras lluvias: cerezas, arándanos, carozos, uva de mesa, manzanas, peras y kiwis, entre las más importantes. Sin embargo, precisa la experta, el impacto final dependerá del estado de cada huerto al momento de los eventos.
Cerezas: menos volumen, mejor calibre
Para Coquimbo, Quiroz proyecta una disminución en torno al 60% a nivel regional. Desde Santiago al sur, en cambio, el escenario es distinto: los huertos estaban en una etapa fenológica más atrasada cuando cayeron las primeras lluvias, y durante los temporales de octubre gran parte de la fruta seguía en desarrollo, lejos de la cosecha.
Aunque podría haber mayor presión de inóculo, la especialista señala que este riesgo se controla con la protección a tiempo que realizan los productores. A nivel nacional, además, espera fruta de mejor calibre.
“Lo que ayudará en la difícil situación en que se encuentran las cerezas por el alto volumen de oferta”, advierte. Para la temporada 2026-2027 se proyectaba una cosecha de 727 mil toneladas de cerezas y exportaciones que podían llegar a 667 mil toneladas.
Actualmente la cifra está en 574 mil toneladas, equivalentes a aproximadamente 115 millones de cajas de 5 kg, sólo 1% superior al volumen de la atemporadaa anterior.
Arándanos y otras especies
El panorama es más favorable para los arándanos. Según Quiroz, las lluvias encontraron a los huertos con frutos en desarrollo y ya se realizaron las aplicaciones correspondientes. Coquimbo sí se vio afectado, pero su aporte actual a la oferta nacional es mínimo.
También se espera un mejor calibre, que podría beneficiar la comercialización.
Manzanas, peras, uva de mesa y kiwis también muestran menor carga, aunque Quiroz llama a esperar la evaluación posterior a la caída natural de fruta de diciembre.
El efecto estructural: agua
Más allá de las mermas, la experta pone el foco en los efectos indirectos. A su juicio, el efecto más estructural de un año Niño es “el aumento del nivel de los embalses, asegurando el agua en las regiones que son más limitantes en este recurso. Además se reabastecen los acuíferos”.
El evento es también, según plantea, “una tremenda oportunidad de conservar agua” que hoy se pierde por falta de reservorios. Y proyecta que durante al menos las próximas tres temporadas habrá agua asegurada, con cosechas más abundantes en la zona centro y hacia el norte del país.
El contraste es evidente en Coquimbo, donde antes de los temporales de julio los embalses almacenaban cerca del 10,8% de su capacidad. Con todo, otros especialistas advierten que las lluvias de 2026 han mejorado la disponibilidad hídrica, pero no bastan para revertir el déficit de largo plazo.
Sostenibilidad como herramienta competitiva
Frente a la incertidumbre climática y los riesgos ESG, Quiroz considera que las prácticas sostenibles fortalecen la competitividad del sector. Además de los reservorios ya programados a nivel país, plantea que la construcción de reservas menores a nivel predial permitiría a los productores acumular su propia agua.
La otra vía es el suelo. “Si vamos a prácticas de mayor sostenibilidad, partiendo por el trabajo hacia un suelo vivo, se logra mayor capacidad de absorción de agua y de retención por la mayor cantidad de materia orgánica y por la profundización de los suelos donde se practica agricultura regenerativa”, explica. Esto reduce la escorrentía, aumenta la reserva hídrica y da a las plantas mayor capacidad para sortear los efectos negativos del clima.
De la taxonomía a la red climática de la ONU
iQonsulting realiza estudios de sostenibilidad y apoya a productores, exportadoras y organismos públicos y privados que avanzan hacia una agricultura sostenible. Según detalla Quiroz, la consultora desarrolló la Taxonomía medioambientalmente sostenible de Chile para los sectores agrícola, forestal, ganadero y pesquero-acuícola.
La Taxonomía de Actividades Económicas Medioambientalmente Sostenibles fue publicada oficialmente por el Ministerio de Hacienda en mayo de 2025, sumando a Chile a más de 50 jurisdicciones con marcos similares. Su objetivo es orientar la inversión pública y privada mediante criterios claros para identificar qué actividades pueden considerarse sostenibles.
La experiencia acumulada, agrega, permitió que la empresa fuera reconocida por Naciones Unidas como investigador especializado e incorporada a la red de empresas investigadoras del Climate Technology Centre and Network (CTCN).
iQonsulting forma parte del Directorio Sostenible de GreenNetwork. “Green Network nos parece una plataforma de visibilización de los pilares de la agricultura sostenible que compartimos plenamente, y nos ayuda a difundir nuestro trabajo”, concluye Quiroz.