Día Mundial de la Eficiencia Energética: El agro, protagonista de la revolución energética
Tractores eléctricos, energía solar, robótica y digitalización transforman la agricultura y la ganadería en agentes de cambio climático a escala global
Cada 5 de marzo desde 1998, el mundo detiene su mirada en cómo producimos y consumimos energía. Ese año, en Austria, la Primera Conferencia Internacional de Eficiencia Energética reunió a líderes políticos y expertos de más de 50 países para acordar estrategias frente al uso abusivo de combustibles fósiles. Desde entonces, el 5 de marzo es el Día Mundial de la Eficiencia Energética: una efeméride que recuerda que producir más con menos no es solo posible, sino urgente.
En ese contexto, la agricultura y la ganadería —sectores que concentran gran parte del consumo energético global y contribuyen de manera significativa a las emisiones de gases de efecto invernadero— tienen mucho que decir. Y mucho que cambiar. La buena noticia es que ya están cambiando.
¿Por qué el agro es clave en la eficiencia energética?
La FAO estima que la agricultura es responsable de cerca del 70% del consumo mundial de agua dulce y de una fracción considerable de las emisiones globales de CO₂. El sector depende históricamente del diésel para mover su maquinaria y de la electricidad convencional para sus plantas de procesamiento, packings, sistemas de riego y cadenas de frío.
Sin embargo, este mismo sector tiene una ventaja singular: opera al aire libre, bajo el sol. Y eso lo convierte en terreno fértil para la transición energética. La adopción de paneles solares, la electrificación de la maquinaria, la agricultura de precisión y los sistemas digitales de gestión no son solo herramientas de sostenibilidad; son también una estrategia de reducción de costos y aumento de competitividad.
Las tecnologías que están cambiando el campo
Tractores eléctricos y maquinaria de bajas emisiones. John Deere, el gigante estadounidense de maquinaria agrícola fundado en 1837, presentó en 2017 su primer tractor 100% eléctrico, el SESAM (Sustainable Energy Supply for Agricultural Machinery), con 400 CV y batería de 130 kWh. En Agritechnica 2025 —la mayor feria mundial de maquinaria agrícola— la empresa presentó el prototipo E-Power, diseñado específicamente para frutales, viñedos y ganadería. La ventaja técnica es contundente: mientras un motor diésel tiene una tasa de eficiencia del 45%, un motor eléctrico alcanza el 90%, con una reducción de costos operativos de entre el 30% y el 50%.
Energía solar en los campos. La instalación de paneles fotovoltaicos en predios agrícolas ha crecido globalmente un 45% en solo tres años, según datos de la industria. La agrivoltaica —combinación de paneles solares y cultivos en la misma superficie de suelo— puede aumentar el valor económico de las explotaciones en más de un 30% y alcanzar una eficiencia de uso del suelo de hasta un 186%. Marruecos, por ejemplo, ya riega cerca de 80.000 hectáreas de cultivos con energía solar como parte de su estrategia nacional.
Robótica, agricultura de precisión y digitalización. Sensores, drones e inteligencia artificial permiten hoy aplicar insumos exactamente donde se necesitan, reduciendo el consumo de fertilizantes y pesticidas entre un 10% y un 15%, según datos de John Deere. Los sistemas de riego inteligente ajustan el uso del agua en tiempo real, logrando ahorros energéticos e hídricos significativos. A esto se suma la optimización logística: rutas más eficientes, menores tiempos de transporte y plataformas digitales de gestión de la cadena de valor que reducen pérdidas y emisiones en toda la agroindustria.
Chile: un caso emblemático en el Cono Sur
En noviembre de 2023, la empresa frutícola chilena Verfrut —productora y exportadora de fruta fresca con más de 6.000 hectáreas productivas en Chile y Perú— inauguró junto a la firma Solarity la planta solar fotovoltaica flotante más grande del Cono Sur, ubicada sobre un tranque de regadío en el Fundo Quilamuta, en Las Cabras, Región de O'Higgins. Según informó la agencia de noticias Xinhua en enero de 2024 (spanish.xinhuanet.com), la instalación cubre 8.260 metros cuadrados con 1.998 paneles solares sobre 2.493 flotadores, tiene una capacidad de 1.090 kWp y alimenta directamente los procesos productivos del fundo: extracción de agua desde pozos y esteros, bombas, maquinaria del packing y producción de duraznos, nectarinas, cerezas y paltas.
Los paneles sobre el agua tienen además un efecto colateral valioso: reducen hasta en un 25% la evaporación del recurso hídrico, algo crítico en una zona bajo estrés hídrico. El Comité de Arándanos de Chile destacó este proyecto en su sitio oficial (comitedearandanos.cl) como un hito en la adopción de energías renovables dentro de la agroindustria nacional.
Verfrut no es un caso aislado ni reciente. De acuerdo con la empresa Solcor Chile (solcorchile.com), la compañía frutícola había instalado previamente seis plantas fotovoltaicas en sus campos de producción —Molina, El Durazno, Porvenir I y II, Los Lirios y Combarbalá— sumando 2.124 kWp en 23.850 m², lo que equivale a evitar la emisión de 1.616 toneladas de CO₂ anuales. En la Región del Maule, la exportadora AlmaFruit también instaló paneles solares en modalidad net-billing para descarbonizar su producción de cerezas en Agrícola Malú.
A nivel de riego, el 83% del sector frutícola chileno ya utiliza riego por goteo. En zonas de alta radiación como Petorca y Cabildo, el INIA ha impulsado proyectos de energía fotovoltaica para sistemas de extracción de agua en agricultura familiar campesina, según reportó Portal Frutícola (portalfruticola.com) en marzo de 2025. La capacidad solar instalada en Chile pasó de prácticamente cero en 2008 a más de 9.000 MW en 2023.
Un sector que puede liderar el cambio
El mercado mundial de tractores eléctricos pasará de unos 700 millones de dólares en 2024 a cerca de 3.400 millones en 2030, según proyecciones de MarketsandMarkets. La adopción de tecnologías de eficiencia energética en la agricultura podría contribuir a una reducción del 30% en las emisiones de gases de efecto invernadero del sector para 2050, según estimaciones de la industria.
En este Día Mundial de la Eficiencia Energética, el agro chileno y latinoamericano muestra que la transición no es solo posible: ya está en marcha. El campo, que durante siglos dependió del sol para crecer, está aprendiendo también a convertirlo en electricidad. Y eso lo convierte en uno de los actores más estratégicos de la sostenibilidad global.